Sobre mí
Me llamo Lucía de la Torre,
enfermera pediátrica y matrona por vocación.
Cuidar y acompañar es lo que siempre he hecho. Por lo que cuando entré en enfermería, y años después, terminé la residencia de matrona en 2012; me di cuenta de que mi lugar estaba allí, al lado de la mujer y de su bebé. Lo disfruto, es mi forma de vida. Aprendo con cada madre, cada bebé y cada familia a la que acompaño.
Me formé en España, pero emigré a Inglaterra en busca de trabajo, suerte la mía, encontré eso y mucho más. Allí me desarrollé como matrona, aprendiendo en otro país, otra mentalidad, otra cultura… Estuve 4 intensos años hasta que sentimos la necesidad de volver a España para formar una familia.
Me considero afortunada porque no me costó quedarme embarazada, mis embarazos han sido buenos y los partos también. Sin embargo, los puerperios no han sido fáciles, creo que la información y vivirlo de cerca es clave, pero aún así, considero que todavía hay mucho opacidad y no se muestra la realidad 100% hasta que no estás metida en “el fango”.
Mi primer hijo: prematuro, con ingreso en neonatos, sola porque mi pareja trabajaba, mucha demanda y con muchas dificultades con la lactancia. Una vez en casa la situación no mejoró, pero yo pensaba que era “lo normal”, aunque claramente, no lo era. Hace poco leí una cita en la página web del Instituto de Salud Mental Perinatal que me removió bastante: “La peor parte de la depresión y ansiedad posparto es que los síntomas no los sientes como síntomas, lo que sientes es que ahora, esa eres tú” (Karen Kleiman, psicóloga perinatal). Describe claramente cómo me sentía por aquél entonces.
A pesar de que el camino no fue fácil, nos aventuramos hacia un segundo bebé. Tuve un buen embarazo, aunque agotador cuidando a un pequeño terremoto de 20meses y trabajando. Un embarazo que pasé confinada los últimos dos meses con la incertidumbre y el miedo que se respiraba al comienzo de la pandemia. Mi hijo nació en abril de 2020. Otro puerperio marcado por la soledad, pero esta vez por un motivo muy diferente, un puerperio con miedo y con una lactancia con dificultades una vez más. Dos lactancias que me han hecho crecer como mujer, como madre y como matrona. Mis lactancias “sin solución” o, al menos, sin la solución que deseaba con todas mis fuerzas. Me tuve que adaptar, readaptar y volver a hacerlo para conseguir disfrutar con mis cachorros y de nuestra familia. Aprender a que el puerperio pasa y que es necesario vivirlo, es necesario sentir esa vulnerabilidad, esa dependencia mutua, es necesario sostener a nuestras criaturas y que alguien nos sostenga, es necesario tener apoyo, sentirse parte de una tribu, necesitamos ser escuchadas y no vivirlo en soledad. Mis puerperios me han hecho resurgir, me han cambiado; no soy la de antes, ni quiero serlo.
La pandemia, me ha dado la oportunidad de conocer, escuchar y acompañar a muchas mujeres maravillosas que fueron compartiendo sus caminos conmigo, permitiéndome entrar en su vida, me ayudaron a conocer otras realidades, a abrir más los ojos y a admirar una vez más a cada una de ellas, su valentía y superación.
Gracias a mi experiencia como madre, gracias a lo que he vivido como matrona en Inglaterra y España, nace MamaLú Matrona. MamaLú, como me llama mi hijo mayor, el que me convirtió en madre. Porque desde que soy madre, vivo mi trabajo de forma diferente, mucho más intenso, con mucha más sensibilidad, comprensión… porque las familias que he acompañado me han abierto su corazón, han demandado algo distinto, un acompañamiento personalizado, individualizado, flexible y sin prisas. Eso es lo que ofrezco: mi tiempo, formación, profesionalidad, experiencia, comprensión y escucha a vuestra disposición.
En MamaLú, te acompaño durante tu embarazo, puerperio y lactancia. Porque yo también he estado al otro lado, he sentido miedo, inseguridades, he sentido que no era capaz, que no lo estaba haciendo bien, que mis hijos no me merecían… pensamientos destructivos que tenemos todas debido a la falta de apoyo y soledad durante la crianza.